Qué es y por qué se utiliza

El aceite de jojoba no es un aceite en sentido estricto, sino una cera líquida vegetal obtenida de las semillas de Simmondsia chinensis. Su estructura es muy similar a los ésteres de cera del sebo humano, lo que lo convierte en uno de los lípidos más compatibles con la piel.

En The Formula Lab, se posiciona como un emoliente biomimético, ideal para aportar suavidad, mejorar la textura y equilibrar la sensación de sebo sin generar peso ni oclusión excesiva.

Beneficios principales en la piel

 

La jojoba suaviza la superficie cutánea y mejora la sensación de confort, incluso en piel mixta o grasa.
Gracias a su similitud con los lípidos naturales, puede ayudar a que la piel se perciba más equilibrada, con menos brillo excesivo y mejor textura, manteniendo una sensación ligera.

Cómo actúa sobre la piel

Al tratarse de una cera líquida, forma una película lipídica fina y flexible que reduce la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) sin resultar pesada.
Su alta afinidad con los lípidos cutáneos favorece una buena integración en la capa córnea, ayudando a normalizar la sensación de piel “grasa pero deshidratada”.
Además, aporta ésteres y ácidos grasos que contribuyen a la flexibilidad y suavidad de la piel.

 

En formulación cosmética, destaca por su excelente estabilidad oxidativa, siendo menos propenso a enranciarse que muchos aceites vegetales.

Cómo se formula y en qué productos aparece

 

  • Formatos habituales: aceites faciales ligeros, cremas para piel mixta/grasa, bálsamos no comedogénicos y limpiadores tipo óleo.

  • Concentración orientativa: entre 1–20%, según el tipo de producto y la textura buscada.

  • Rol formulativo: emoliente ligero, estabilizador sensorial y lípido biomimético.

Para qué tipos de piel es más adecuado

Es especialmente adecuado para piel normal, mixta y grasa, incluso con tendencia a brillo.
También puede beneficiar a piel seca cuando se combina con otros emolientes más nutritivos.

Combinaciones que potencian su efecto

 

Funciona muy bien junto a niacinamida, apoyando el equilibrio de sebo y la función barrera.
En fórmulas específicas, puede combinarse con ácido salicílico para trabajar textura y poros, y con humectantes como glicerina o ácido hialurónico para una hidratación más completa.

Cómo incorporarlo en la rutina

Puede utilizarse AM y/o PM, según la textura del producto.
En aceites faciales, suele aplicarse como último paso, especialmente por la noche, para sellar la hidratación sin sensación pesada.