Publicado el

LAYERING

En Japón, desde hace siglos, el ideal de belleza se define por presentar un rostro perfecto: piel suave, firme y blanca. Esto tiene una importancia sociocultural. Las personas quieren tener una piel perfecta. Para ello, los japoneses han desarrollado un ritual tradicional de belleza que se transmite de generación en generación.

Cuidar la piel es un verdadero arte de vivir, con sus propios rituales.

Este estándar de belleza se ha extendido a otros países asiáticos, y se ha potenciado en Corea del Sur donde sus habitantes son devotos seguidores de este ritual de belleza. Y sus resultados han sido tan asombrosos que en la actualidad estas técnicas han sido adoptadas en todo el mundo. Este ritual se llama layering (le-ie-ring), o superposición de capas, y consiste en aplicar los productos que integran la rutina de belleza en capas, con un orden determinado y combinándolos de manera precisa: desmaquillar, limpiar, purificar y proteger la piel de las agresiones externas (sol, polución, etc.) para optimizar su luminosidad.

El protocolo consiste en superponer las capas de productos cosméticos mañana y noche. Pero con una cronología muy precisa que respetar. La rutina más famosa contiene 7 pasos, algunas llegan hasta los 9. En el caso de pieles sanas, algunos pasos pueden saltearse, aunque no es lo ideal ya que el objetivo también es la prevención. El secreto es no mezclar principios activos que son incompatibles entre sí. Afortunadamente, el juego vale la pena.

Cada capa cosmética potencia los efectos de la anterior y se comporta como una película protectora. Así protegida de la polución y de la deshidratación, la piel gana gradualmente en luminosidad y confort. La constante aparición de estudios sobre la eficacia de nuevos principios activos hace que este método esté en constante evolución.

Las 4 reglas de oro para hacer layering como un profesional:

• Seguir escrupulosamente todos los pasos en su orden establecido. Cada fase del protocolo aporta un beneficio específico a la piel y funciona en armonía con la anterior.

• Respetar el orden de aplicación de los productos. Para tener éxito en el layering del rostro, después de la limpieza, se avanza de las texturas más ligeras a las más pesadas.

• Repetir el ritual todos los días, mañana y tarde. El layering puede parecer tedioso a primera vista, pero es increíblemente adictivo. En 10 minutos, la tarea estará cumplida. Y los resultados son asombrosos.

• Asegurarse de elegir cuidadosamente los productos de belleza. Deben adaptarse al tipo de piel y a los problemas cutáneos para sacarle el máximo partido al layering.

Los 7 pasos clave del layering

1/ Desmaquillar con una emulsión rica en aceite

El paso de desmaquillado solo es válido para las capas de noche. Es recomendable llevarlo a cabo aunque no estés maquillada. De hecho, la piel acumula residuos de productos y partículas contaminantes a lo largo del día. El desmaquillado con un producto rico en aceite es ideal para aclarar la piel sin irritarla. Esto evitará el engrosamiento de su epidermis.

2/ Límpiar con un gel espumoso

Ya sea que se enjuague o no, un aceite limpiador a veces puede dejar una fina película aceitosa en la cara. El objetivo de esta etapa del layering japonés es disolver los últimos restos de grasa para obtener una piel perfectamente clara. Por lo tanto, elegimos un limpiador que se enjuague con agua.

3/ Aplicar tónico

Enjuagar con agua de la canilla puede dejar rastros de la dureza del agua en la cara. Esto puede producir molestias, especialmente en pieles sensibles. Por esto el layering recomienda continuar con un tónico. Aplicarlo sobre un disco de algodón y pasarlo suavemente por el rostro. Resultado: se elimina la mayor parte de los residuos, la piel está lista para recibir su cuidado.

4/ Cubrir con un sérum

El sérum aporta una primera capa de principios activos a la piel. Está ahí para estimular las células y tratar un problema específico de la piel. El serum está destinado a corregir condiciones de la piel (oleosidad, tirantez, signos de envejecimiento, etc.). Una pequeña cantidad es suficiente para cubrir toda la cara y el cuello.

5/ Cuidar el contorno de ojos

El contorno de los ojos es una zona especialmente fina que requiere una atención especial. Se debe utilizar un buen tratamiento de contorno de ojos. Arrugas, bolsas, ojeras… para atenuarlas, una sola consigna: delicadeza en la aplicación. Aplicar con toques suaves, sin arrugar los párpados.

6/ Humectar la piel

Los beneficios de la hidratación hacen que este sea un paso imprescindible. Incluso en pieles grasas, que deben ser humectadas con productos específicos para este tipo de piel (sin aceites oclusivos). En la rutina diurna la humectación debe ser seguida, sí o sí, por un protector solar con al menos fps 30. Incluso en invierno y en días nublados. La radiación solar es el factor principal en el envejecimiento de la piel.

7/ Terminar con un tratamiento de labios

Hay una tendencia a olvidar el cuidado de los labios. Sin embargo, los labios descuidados echan a perder rápidamente una cara bonita. Para que tu boca sea el punto culminante del espectáculo, siempre usa un bálsamo labial al final de tu layering. Protegerá los labios de las agresiones externas a la vez que les brindará suavidad y volumen.

Para lograr los resultados deseados, es fundamental utilizar productos de calidad y tener cuidado de no mezclar principios activos que sean incompatibles entre sí. Una rutina diaria de belleza permitirá que opere la magia del layering.

¡Cuando tu piel se acostumbre a este secreto de belleza, notarás rápidamente sus efectos!